Hoy es el día de la lotería. Para muchos el comienzo de las navidades. Las navidades esa mezcla de ilusiones, penas, añoranzas, encuentros y cenas y comidas de interés variable, recuerdos, la alegría desbordada y la risa ilimitada de los niños -¿verdad, Marta?-, las primeras dudas sobre acontecimientos maravillosos y mágicos -¿verdad, Laura?-, la nieve ocasional -disfrute de chicos y pesadilla para gobernantes-, comida de más, tiempo para estar con los que se quiere -¡a partir del 24, al completo!, los contrastes del mundo, algo de sensiblería, deseos de felicidad -a veces sentidos, a veces rutinarios, a veces falsos-, tradiciones o rutinas -que también ayudan a sobreponerse- las uvas, el mensaje del rey, la sopa al cuarto de hora -en otro tiempo, la lombarda.
Hay ocasión para que la mente libere los objetos y lugares, aparentemente inconexos pero conectados secretamente por los sentimientos, que tiene guardados en el laberinto de sus circunvalaciones: lombarda, nochebuena, plaza mayor, sidra, escalera de Las Vistillas.
También hay ocasión para darse de bruces con parte de la realidad durísima de la vida, y merece la pena hacerlo, nos ayuda a ajustar -minimizar- muchas de nuestras preocupaciones. Busca el corto de Ferdinand Dimadura -Chicken ala Carte, son seis minutos, llora si quieres y valora lo que tienes, seguro que eso hará que en 2010 te sientas bien.
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