Hoy es el día de la lotería. Para muchos el comienzo de las navidades. Las navidades esa mezcla de ilusiones, penas, añoranzas, encuentros y cenas y comidas de interés variable, recuerdos, la alegría desbordada y la risa ilimitada de los niños -¿verdad, Marta?-, las primeras dudas sobre acontecimientos maravillosos y mágicos -¿verdad, Laura?-, la nieve ocasional -disfrute de chicos y pesadilla para gobernantes-, comida de más, tiempo para estar con los que se quiere -¡a partir del 24, al completo!, los contrastes del mundo, algo de sensiblería, deseos de felicidad -a veces sentidos, a veces rutinarios, a veces falsos-, tradiciones o rutinas -que también ayudan a sobreponerse- las uvas, el mensaje del rey, la sopa al cuarto de hora -en otro tiempo, la lombarda.
Hay ocasión para que la mente libere los objetos y lugares, aparentemente inconexos pero conectados secretamente por los sentimientos, que tiene guardados en el laberinto de sus circunvalaciones: lombarda, nochebuena, plaza mayor, sidra, escalera de Las Vistillas.
También hay ocasión para darse de bruces con parte de la realidad durísima de la vida, y merece la pena hacerlo, nos ayuda a ajustar -minimizar- muchas de nuestras preocupaciones. Busca el corto de Ferdinand Dimadura -Chicken ala Carte, son seis minutos, llora si quieres y valora lo que tienes, seguro que eso hará que en 2010 te sientas bien.
Fotografía: Miguel Ángel Hervás
Fotografía: Miguel Ángel Hervás
martes, 22 de diciembre de 2009
martes, 15 de diciembre de 2009
juan carlos izpisúa
Hoy es un día largo, hemos cruzado La Mancha hasta salirnos; desde CR a TO y a AB y a Hellín y regreso, ¡sin pasar por TO!; desde los caminos negros, gracias al trabajo de las quitanieves, hemos visto la mancha blanca, -con un manto brillante por el sol que aún la hacía más llana-, las cepas en espaldera cargadas de nieve -nueva aportación de las tecnologías agrarias al paisaje invernal-, y -11ºC en el termómetro del coche a las 20:04, conformando una imagen de otras latitudes.**
De otras latitudes y longitudes, más cálidas, ha venido a Hellín también, Juan Carlos Izpisúa; hombre sencillo y brillante, como lo son los grandes científicos, orgulloso de su origen muy humilde y de su presente como referente mundial de la biomedicina; amable, listo como el hambre, generoso, cercano, aprovechando el tiempo, propiciando colaboraciones. ¡Un lujo!, he expresado ante un paciente público de los campos de Hellín, el poder encontarme esta tarde/noche un par de minutos con él, un par de minutos en los que aprendes por ósmosis.
"Lo importante no se enseña, se muestra" señaló el Dr. Terricabras, Universidad de Gerona, en un encuentro en Santander este verano, supongo que es suya la expresión; lo que es seguro es que Izpisúa es de los que muestran, hoy lo he podido comprobar.
"Las madres, las artífices de todos los días" señaló el Dr.Izpisúa cuando recogió la medalla de Castilla-La Mancha, dedicándosela a su madre en la imagen de todas; alguien lo ha recordado esta tarde y me apetece recogerlo aquí porque ciencia y sensibilidad, ciencia y humildad, ciencia y solidaridad, no son incompatibles, son compañeras de viaje, para un viaje eficaz, para el viaje que interesa, para el viaje necesario.
**había titulado esta entrada "la mancha blanca" pero al terminar he decidido cambiar el título
De otras latitudes y longitudes, más cálidas, ha venido a Hellín también, Juan Carlos Izpisúa; hombre sencillo y brillante, como lo son los grandes científicos, orgulloso de su origen muy humilde y de su presente como referente mundial de la biomedicina; amable, listo como el hambre, generoso, cercano, aprovechando el tiempo, propiciando colaboraciones. ¡Un lujo!, he expresado ante un paciente público de los campos de Hellín, el poder encontarme esta tarde/noche un par de minutos con él, un par de minutos en los que aprendes por ósmosis.
"Lo importante no se enseña, se muestra" señaló el Dr. Terricabras, Universidad de Gerona, en un encuentro en Santander este verano, supongo que es suya la expresión; lo que es seguro es que Izpisúa es de los que muestran, hoy lo he podido comprobar.
"Las madres, las artífices de todos los días" señaló el Dr.Izpisúa cuando recogió la medalla de Castilla-La Mancha, dedicándosela a su madre en la imagen de todas; alguien lo ha recordado esta tarde y me apetece recogerlo aquí porque ciencia y sensibilidad, ciencia y humildad, ciencia y solidaridad, no son incompatibles, son compañeras de viaje, para un viaje eficaz, para el viaje que interesa, para el viaje necesario.
**había titulado esta entrada "la mancha blanca" pero al terminar he decidido cambiar el título
jueves, 10 de diciembre de 2009
usera
Hoy he cruzado Usera camino de la RAE, la española como se han referido a ella algunos intervinientes en la presentación de la nueva edición de la gramática española, subtitulada el español de todo el mundo. Una obra plural, en expresión del ponente Ignacio Bosque, por cierto de Isso, Hellín; plural por su contenido, por el número de colaboradores, por ser una obra de todas las academias de la lengua española de todo el mundo, desde Madrid a Manila recorriendo casi toda América del Sur, América Central, Caribe y Estados Unidos.
Plural como Usera, como es ahora y como ha sido siempre. He visto orientales, sudamericanos y gente del barrio; tiendas de chinos y las zapaterías con los escaparates que veíamos en los sesenta. Antes, andaluces y castellanos, leoneses, manchegos y asturianos, también jóvenes de Madrid, imposible vivir en el centro, también como ahora; policías y ladrones, y muchas "sus labores" venidos a barrios que fueron, por la guerra, regiones devastadas, según la denominación oficial del momento. Aceras separadas por calles embarradas en invierno y polvorientas en verano; descampados perfectos para partidillos de fútbol, con piedras como postes y el juicio del portero como larguero, y perfectos también para sacar las sillas en las noches de verano, intentando quizá conectar con el patio o la plaza del pueblo de origen; charcos con hielo y arena para carreras de chapas, guás y triángulos, pan con chocolate y, los domingos, pollo.
Televisión a través de los cristales del bar o bajo la mesa de los vecinos de arriba; el 37, tranvía que conectaba, a través de Marcelo Usera -como espina o eje- el barrio y la ciudad; el cine Usera, ¡claro!, con aplausos cuando llegaban los buenos, sesión doble, ¡atención a los servicios!, NODO y parejas al fondo. ¡Que vienen los mudos!¡cuidado con la plaza romana, y con los de Almendrales y los de Comillas, y Pan Bendito y Orcasitas!¡Cuántos miedos y cuánta violencia a flor de piel!
Y el colegio, camino para que un chico de Usera la cruce hoy camino de la española.
¡¡gracias por intuir/pensar/decidir que ese camino era bueno, aunque no lo supiérais con certeza! ¿o quizá, sí?.
Plural como Usera, como es ahora y como ha sido siempre. He visto orientales, sudamericanos y gente del barrio; tiendas de chinos y las zapaterías con los escaparates que veíamos en los sesenta. Antes, andaluces y castellanos, leoneses, manchegos y asturianos, también jóvenes de Madrid, imposible vivir en el centro, también como ahora; policías y ladrones, y muchas "sus labores" venidos a barrios que fueron, por la guerra, regiones devastadas, según la denominación oficial del momento. Aceras separadas por calles embarradas en invierno y polvorientas en verano; descampados perfectos para partidillos de fútbol, con piedras como postes y el juicio del portero como larguero, y perfectos también para sacar las sillas en las noches de verano, intentando quizá conectar con el patio o la plaza del pueblo de origen; charcos con hielo y arena para carreras de chapas, guás y triángulos, pan con chocolate y, los domingos, pollo.
Televisión a través de los cristales del bar o bajo la mesa de los vecinos de arriba; el 37, tranvía que conectaba, a través de Marcelo Usera -como espina o eje- el barrio y la ciudad; el cine Usera, ¡claro!, con aplausos cuando llegaban los buenos, sesión doble, ¡atención a los servicios!, NODO y parejas al fondo. ¡Que vienen los mudos!¡cuidado con la plaza romana, y con los de Almendrales y los de Comillas, y Pan Bendito y Orcasitas!¡Cuántos miedos y cuánta violencia a flor de piel!
Y el colegio, camino para que un chico de Usera la cruce hoy camino de la española.
¡¡gracias por intuir/pensar/decidir que ese camino era bueno, aunque no lo supiérais con certeza! ¿o quizá, sí?.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
llegaron las nieblas
Hoy es el primer día de niebla en La Mancha. Afortunadamente más tarde que otros años, ¿será también un indicador del cambio climático? Más calor hace este ¿invierno?, más CO2 (¡el 2 es subíndice!) en la atmósfera en 2009 que ninguno de los años anteriores -al menos antropogénico-, más ¿preocupación? que nunca, más ocupación que nunca -free sex in Copenhague-, ¡más reducción de emisiones en los países acomodados! demandan los nuevos interlocutores de los parias -en sus diferentes vesiones- del mundo, pero ¿a quién demandan? ¿a sus presidentes, a sus ciudadanos, a los que cortan el bacalao?
Y aparece Erik el Rojo y los restos arqueológicos ocultos bajo el ex-hielo de Groenlandia -por cierto, tenemos que ir un día para ver esa estrella- y todo se relativiza -¿habría superpoblación de vacuno?; quizá alguno se inquiete al comprobar que un Rojo se convierte en el estandarte de lo que su primo, que sabía de esto, le decía -Machado señaló que solo un necio confunde tiempo y clima, digo...... valor y precio.
Pero nunca hemos sido tantos, nunca hemos metido en la atmósfera, en los ríos y en los mares tantos y tan abundantes compuestos, nunca hemos conocido tanto como ahora sabemos y nunca habíamos sabido tanto del mundo, al tiempo sabemos que desconocemos más, como aquél conferenciante en la Rusia de los zares, y las bromas sólo valen como coffebreak entre sesiones de trabajo.
Nueva sesión: ¿estamos ocupándonos del planeta Tierra o de nuestra especie?¿la evolución acaba en nosotros?
La niebla continúa.
Y aparece Erik el Rojo y los restos arqueológicos ocultos bajo el ex-hielo de Groenlandia -por cierto, tenemos que ir un día para ver esa estrella- y todo se relativiza -¿habría superpoblación de vacuno?; quizá alguno se inquiete al comprobar que un Rojo se convierte en el estandarte de lo que su primo, que sabía de esto, le decía -Machado señaló que solo un necio confunde tiempo y clima, digo...... valor y precio.
Pero nunca hemos sido tantos, nunca hemos metido en la atmósfera, en los ríos y en los mares tantos y tan abundantes compuestos, nunca hemos conocido tanto como ahora sabemos y nunca habíamos sabido tanto del mundo, al tiempo sabemos que desconocemos más, como aquél conferenciante en la Rusia de los zares, y las bromas sólo valen como coffebreak entre sesiones de trabajo.
Nueva sesión: ¿estamos ocupándonos del planeta Tierra o de nuestra especie?¿la evolución acaba en nosotros?
La niebla continúa.
jueves, 3 de diciembre de 2009
¡los chicos van en la mula!
"El número que usted ve es del asiento de delante, aunque lo vea desde aquí". Todos los años lo mismo. Mi hermano, que para eso es el mayor, explica a los pasajeros sentados en nuestros asientos que era así, que el asiento de la primera fila no tiene otra delante para poner el número. Era el autobús "de Teruel" que paraba en la paramera entre Alcolea y Molina. LLeno de emigrantes en Madrid y sus descendientes que como nosotros iban a ver a sus abuelos en verano, con sus maletas, pocas, sus bolsas, más, bocadillos para las tres horas que al menos necesitaban aquellos autobuses para los poco más de ciento cincuenta kilómetros. Asientos de skay, estrechos -sin problema para los muchachos-, ¿cinturones? no, ceniceros ¡claro!
¿Estará el abuelo con la mula? ¡No!, decepción para los chicos, alegría para la madre; "tendremos que ir en el coche del Adelmo", no es habitual un taxi para los niños, se corrige la decepción, la madre evita las dos horas andando al lado de la mula con el abuelo porque cuando él viene ¡los chicos van en la mula, claro!
¿Cuándo habéis venido?¿hasta cuándo os quedáis?¿estaréis para San Roque, y para la virgen? Tres días, de interogatorio, después todo el mundo sabe que estás, ¡menos mal!¡por fin libres! la calle, el carril, la charca, los erizos, las ranas, los hierros, las cerillas robadas, las patatas asadas y robadas también, los garbanzos verdes,...
Cuatro, cinco, seis semanas, el Adelmo o la mula, el autobús, el número es del de delante, la ciudad, ¡que limpio está todo!
¿Estará el abuelo con la mula? ¡No!, decepción para los chicos, alegría para la madre; "tendremos que ir en el coche del Adelmo", no es habitual un taxi para los niños, se corrige la decepción, la madre evita las dos horas andando al lado de la mula con el abuelo porque cuando él viene ¡los chicos van en la mula, claro!
¿Cuándo habéis venido?¿hasta cuándo os quedáis?¿estaréis para San Roque, y para la virgen? Tres días, de interogatorio, después todo el mundo sabe que estás, ¡menos mal!¡por fin libres! la calle, el carril, la charca, los erizos, las ranas, los hierros, las cerillas robadas, las patatas asadas y robadas también, los garbanzos verdes,...
Cuatro, cinco, seis semanas, el Adelmo o la mula, el autobús, el número es del de delante, la ciudad, ¡que limpio está todo!
martes, 1 de diciembre de 2009
¡amante!
¡Amante!
Cada verano me sorprendía la abuela cuando al llegar al pueblo se dirigía con este término para saludarnos.
¡Amante!
La abuela que no tendría setenta años parecía ser mucho mayor; el luto eterno, el moño matutino, el pelo blanco, el delantal con topos de alivio. Trabajo permanente, mucho silencio, algún paseo supongo, muy invisible, buscando con el soplido con la caña las ascuas escondidas bajo la ceniza toda la noche, ¡que no es fácil ni barato conseguir cerillas!, recogiendo la cocina, cenizas incluidas, por la noche cuando nos acostábamos en la cámara.
¡Ya está con la letanía!
Cuando el abuelo enfadado iniciaba el repaso del santoral empezando por Dios, su madre y demás, tras algún respingo de la mula, gallega por nombre u origen, no lo sé, cuando cruzaba el portal hacia la cuadra asustando a los nietos.
¡Este hombre!
Las patatas fritas en la lumbre de suelo, la escoba de retama barriendo hasta que relucían los pedernales incrustrados en el cemento del portal, tras esparcir unas gotas de agua con la mano. El balde al sol para lavar luego; solar térmica, diríamos ahora, y aprovechamiento energético y de recursos naturales.
Los rosarios y letanías, ¡ora pro nobis!, ¿encuentro con las amigas?¿salir de casa?¿conversación?
¡Una clueca! ¡busca huevos fuera de los nidales! ¡en los huecos de la leña!, Ocho, diez huevos de una vez, ¡fiesta!
Poco más, pocos recuerdos de un mes cada año, ¿el más feliz para ella?
¡Ay, amante, sé bueno!
Cada verano me sorprendía la abuela cuando al llegar al pueblo se dirigía con este término para saludarnos.
¡Amante!
La abuela que no tendría setenta años parecía ser mucho mayor; el luto eterno, el moño matutino, el pelo blanco, el delantal con topos de alivio. Trabajo permanente, mucho silencio, algún paseo supongo, muy invisible, buscando con el soplido con la caña las ascuas escondidas bajo la ceniza toda la noche, ¡que no es fácil ni barato conseguir cerillas!, recogiendo la cocina, cenizas incluidas, por la noche cuando nos acostábamos en la cámara.
¡Ya está con la letanía!
Cuando el abuelo enfadado iniciaba el repaso del santoral empezando por Dios, su madre y demás, tras algún respingo de la mula, gallega por nombre u origen, no lo sé, cuando cruzaba el portal hacia la cuadra asustando a los nietos.
¡Este hombre!
Las patatas fritas en la lumbre de suelo, la escoba de retama barriendo hasta que relucían los pedernales incrustrados en el cemento del portal, tras esparcir unas gotas de agua con la mano. El balde al sol para lavar luego; solar térmica, diríamos ahora, y aprovechamiento energético y de recursos naturales.
Los rosarios y letanías, ¡ora pro nobis!, ¿encuentro con las amigas?¿salir de casa?¿conversación?
¡Una clueca! ¡busca huevos fuera de los nidales! ¡en los huecos de la leña!, Ocho, diez huevos de una vez, ¡fiesta!
Poco más, pocos recuerdos de un mes cada año, ¿el más feliz para ella?
¡Ay, amante, sé bueno!
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