¡qué agradable es conversar con los amigos de los buenos recuerdos de los 60!
Un 1500 con transportín. ¿El niño?, en el transportín; eso sí, sin cinturón, ni el niño, ni la madre, ni el hermano, ni el padre, ni el taxista. No había cinturones en los coches. Bueno, no sé si todo el mundo sabe lo que es un transportín. Había un modelo de 1500, de Seat 1500, el taxi por antonomasia en Madrid, que permitía desplegar un asiento pequeñito, el transportín, desde el respaldo de los asientos de delante hacia los asientos de detrás; tenía este modelo un poco más de espacio en la parte trasera lo que permitía admitir al menos un viajero más de los cuatro autorizados. Los niños, podéis imaginar, deseando ir en el tranportín. Lujo sobre lujo, ¡¡taxi y tranportín!!; pero sólo es ocasiones muy muy muy especiales, lo normal, el tranvía.
El 37, Atocha-Usera. Calle Tortosa. Horarios variados y variables. Niños dormidos en brazos y esperas largas. No había GPSs en los vehículos ni pantallas informadoras del tiempo de espera. Entonces, una cantinela conocida ¡a peseta, Usera!¡a peseta, Usera!...la camioneta; un autobús decrépito, pequeño, sin límite conocido de capacidad, ¡a peseta!, mitad de precio. Todo pirata, ¡pero sale ya! Los niños no pagan ¿no?; no ,no, pero vamos que nos vamos. Todo rápido por si vienen los municipales.
Ahora a esperar al sereno; ¡sereeenoooo!, ¡vaaaa! A ver si llega este hombre que se despiertan los chicos, ¿tienes una peseta para darle? ¡No teníamos llave del portal! Se cerraban los portales a las diez y el sereno, con funciones parapoliciales, te abría, por una propina, si llegabas después.
El tranvía llegaba allí donde no lo hacía el metro. Mucho tiempo pasó hasta que el metro cruzó el río. Mientras tranvía y metro para visitar a las tías o para ir a ver la cabalgata de reyes. Estación de Sol, el andén lleno a rebosar, ¡miedo! a caer, a las apreturas, ¡a perderte!...superado; ahora el tranvía, lleno también, apreturas, frenazo, desplazamiento general hacia adelante, superamos la posición del cobrador, ¡tía, tía que no hemos pagado!¡anda, anda, para pagar va el tranvía!
¡Vaya tarde! Los reyes existen, pero los padres ayudan, y encima ¡nos colamos en el tranvía! -fin de ciclo-
Salir del barrio era infrecuente, ya fuera en taxi, tranvía o camioneta. Pero hoy me acuerdo, aunque hace unos días no lo hice, de las visitas andando a Orcasitas con mi padre, cruzando trigales verdes, pelando espigas de trigo para comer unos granos tiernos y para ocupar el tiempo.
¡¡Me alegra superar ya la docena de recuerdos del corto tiempo con mi padre!!
Fotografía: Miguel Ángel Hervás
Fotografía: Miguel Ángel Hervás
miércoles, 31 de marzo de 2010
miércoles, 10 de marzo de 2010
rosa, rosae
Ayer recordaban las amigas cuando aprendíamos las comarcas -La Lora en Burgos- hace unos pocos años. Algunas comarcas perduran en lo cotidiano, La Mancha y la Alcarria -con sus conexiones y desconexiones-, El Ampurdán -por la nieve-, La Vera -por el azafrán-, La Plana -por la saga- ¡cuántos olvidos también! También repetíamos los ríos y sus afluentes por la derecha y por la izquierda, el Záncara y el Cigüela -con perdón pero así nos lo enseñaban en Madrid-, Los Noguera, Pallaresa y Ribagorzana. ¡Cuántas megas ocupadas en la memoria! ¡Hay quien aún se sabe, ¡en orden! -no hay otra manera-, los hijos de Jacob; yo sólo recuerdo el binomio Dan-Neftalí. De la lista de los reyes godos no recuerdo más que Recaredo, y no conozco a nadie que se la sepa.
Saberes de otro tiempo, ¿saberes?. Hay quien los añora; no sé si los saberes o el momento. Tiempos difíciles, matizados por la mirada inocente/ignorante de un niño, y cuya dificultad ahora podemos calibrar someramente. Tiempos de pantalón corto aun en invierno, cocina de carbón, patucos y bolsa de agua para acostarse, cama compartida espalda con espalda para ajustar el embozo. Estudio 1, el teatro en televisión, pero antes películas vistas a través de los cristales de la puerta del bar en las primeras teles del barrio. "Los vecinos de arriba tienen tele" pero no tenemos mucha relación; no obstante recuerdo una tarde con más chavales del bloque bajo la mesa del comedor viendo ¿Rintintín?
Tiempos de colegio con muchos profesores de recuerdo variado. Don Demetrio enseñaba ciencias naturales, y preguntaba a los alumnos que veía despistados o comiendo el bocadillo antes del recreo; recreos con botellines de leche ¿americana? regalada. El padre José al que le gustaba explicar muy muy cerca cómo se resolvían los problemas de matemáticas. Don José María Lana Díaz, "el poeta", ¡difícil vida de un hombre sensible, poeta, creo que homosexual, culto, enseñando latín, en un barrio del sur de Madrid! que daba unos capones tremendos cuando te confundías en las traducciones. El padre Rafa que arbitraba los partidillos de fútbol de los chicos. ¡Y los ejercicios espirituales! ¿no es una barbaridad que con doce o trece años te sometieran a niveles de agobio, de responsabilidad, de culpabilidad, de miedos, tan intensos? ¿o era captación en río revuelto?
Salimos adelante, ¿conocéis el tema de Labordeta, rosa rosae?, quizá con cicatrices, limitaciones y recursos que ahora los jóvenes no experimentan; o no sabemos si experimentan o experimentan algo parecido. Quizá lo reflejen en cuanto pasen unos años.
¡qué agradable es conversar con los amigos de los buenos recuerdos de los 60!
Saberes de otro tiempo, ¿saberes?. Hay quien los añora; no sé si los saberes o el momento. Tiempos difíciles, matizados por la mirada inocente/ignorante de un niño, y cuya dificultad ahora podemos calibrar someramente. Tiempos de pantalón corto aun en invierno, cocina de carbón, patucos y bolsa de agua para acostarse, cama compartida espalda con espalda para ajustar el embozo. Estudio 1, el teatro en televisión, pero antes películas vistas a través de los cristales de la puerta del bar en las primeras teles del barrio. "Los vecinos de arriba tienen tele" pero no tenemos mucha relación; no obstante recuerdo una tarde con más chavales del bloque bajo la mesa del comedor viendo ¿Rintintín?
Tiempos de colegio con muchos profesores de recuerdo variado. Don Demetrio enseñaba ciencias naturales, y preguntaba a los alumnos que veía despistados o comiendo el bocadillo antes del recreo; recreos con botellines de leche ¿americana? regalada. El padre José al que le gustaba explicar muy muy cerca cómo se resolvían los problemas de matemáticas. Don José María Lana Díaz, "el poeta", ¡difícil vida de un hombre sensible, poeta, creo que homosexual, culto, enseñando latín, en un barrio del sur de Madrid! que daba unos capones tremendos cuando te confundías en las traducciones. El padre Rafa que arbitraba los partidillos de fútbol de los chicos. ¡Y los ejercicios espirituales! ¿no es una barbaridad que con doce o trece años te sometieran a niveles de agobio, de responsabilidad, de culpabilidad, de miedos, tan intensos? ¿o era captación en río revuelto?
Salimos adelante, ¿conocéis el tema de Labordeta, rosa rosae?, quizá con cicatrices, limitaciones y recursos que ahora los jóvenes no experimentan; o no sabemos si experimentan o experimentan algo parecido. Quizá lo reflejen en cuanto pasen unos años.
¡qué agradable es conversar con los amigos de los buenos recuerdos de los 60!
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