Fotografía: Miguel Ángel Hervás

Fotografía: Miguel Ángel Hervás

domingo, 24 de enero de 2010

Moisés

¡Qué poco le gustaba el servicio en Carabanchel!; sin embargo nosotros contentos, dormíamos en la cama grande con la madre.
Farol con dos pitos de postre, "quiero" dijo el otro, ¿cómo haces eso, papá?, "me las ha visto" respondió.
Maquinita para liar cigarrillos para ocupar las tardes de prejubilación; suerte para mí que encontraba un pequeño almacén de cigarrillos ¡gratis!
"Es que los terceros puntos y siguientes se cuentan diez; olvídate de que si quince que si treinta, se trata de hacer dos más que el otro y al menos cuatro" "Pues no hay quien lo entienda, hijo"
Sopas de letras.
Acelgas cocidas con poco aliño por el azúcar.
Aquel presidente del gobierno al que increpaba incompresiblemente para nosotros; pero ya supimos que una tarde de nevada les hizo hacer guardia en la calle. ¡Con lo bien que se estaba en la potería jugando a la escoba!
"Ahí hay un chaval que le puede rellenar el impreso; ¡y dele usted una propina!" Dos mañanas en el instituto de San Blas que me financiaron un par de meses.
¡Veinticinco divisiones para mañana! Todos en casa a hacer divisiones, él con más dificultad que ninguno.
"Vente conmigo; vamos a cobrar los recibos de La Voz de Madrid" Me sentía mayor.
Almireces de Guadalupe para las novias de los hijos, como recuerdo de su último viaje a la boda de Félix.
¿Qué hora es?; las once; ¿de la mañana o de la noche? Primer aviso de un final cercano.

Pasan ligeramente de diez los recuerdos de veintiun años; ¡y he repasado! ¡Seguro que él tendría más! Los padres siempre pasan más desapercibidos para los hijos. Los hijos están, y cada vez más, en el recuerdo de los padres. Hoy me viene al recuerdo al leer cómo mi hermano le decía a un amigo egipcio que va a hacer treinta y cuatro años que murió.

Supe ya muy tarde, cuando ya no estaba, que tras volver del servicio algunas ocasiones iba a cortar leña.

viernes, 22 de enero de 2010

lealtad y confianza

Un equipo necesita un líder. El líder necesita colaboradores. En algún momento algunos, o casi todos, los colaboradores quieren ser líderes. En ocasiones se quiere liderar sin haber empezado a colaborar. Los grupos son entes vivos, cambiantes con el tiempo, nidos de ambiciones -necesarias para el desarollo del grupo y de los individuos-, cunas de envidias.

Un grupo tiene una vida interna que necesita ser orientada, gestionada, dirigida porque aunque todo el mundo está de acuerdo en que lo mejor es colaborar, trabajar en equipo, mantener las relaciones, el respeto al conocimiento,...la realidad es otra. Hay quien casi desde el primer día considera que "estos carrozas que me van a enseñar a mí" o quien estima "con lo que me debe, ¿cómo plantea esto? o quien valora que "ya estamos con las predilecciones" o "cómo ha/se ha liado al/con el jefe".

La naturaleza, o la entropía, de los equipos hace que no pueda dejarse la evolución al albur de las iniciativas individuales; se necesita dirección; ya saben los físicos, y los químicos, que hace falta proporcionar energía al sistema para vencer el término entrópico, o tendencia natural al desorden. Y la energía se consigue/o puede conseguirse con dos variantes/virtudes/actitudes: lealtad y confianza.

Lealtad significa no jugar con dos barajas, no segar hierba debajo de los pies, plantear con claridad los problemas, las dudas y las opiniones.

Confianza es trasladar responsabilidades -crecientes con el incremento de experiencia-, compartir éxitos, permitir liderazgos en parcelas, no tener que saberlo todo.

Lealtad es camino desde los colaboradores al líder, aunque también hay lealtad desde el líder hacia el equipo; tampoco puedes jugarse con dos barajas desde la posición primera, ni aplicar criterios de promoción distintos al mérito, ni aprovecharse de la lealtad de los demás.

Confianza es camino desde el líder a los colaboradores, aunque también hay confianza desde el equipo hacia al líder; tampoco se puede estar con la escopeta cargada, dudar de cada decisión, cuestionar por sistema, tener todsa las explicaciones.

Cuando se ve que estas actitudes de doble doble sentido fallan, hay que ponerse una vez colorao
y no cien amarillo, y cortar; aunque tampoco pasa nada por ponerse unas cuantas veces amarillo -que hay que ver cómo te pones!-

Si eres ser líder, dirige, organiza, confía y analiza, busca tu espacio, busca tus colaboradores, cuídalos, hazles hueco según vayan creciendo. Si estás en un equipo, trabaja, sé leal, ayuda al éxito colectivo -también será el tuyo-, conoce la historia anterior, no creas que todo empezó cuando llegaste, y cuando quieras ser líder, plantéalo y ve a la casilla 1.

Lealtad y confianza son imprescindibles, luego hay también cosas que ayudan.

También vale para lideresas.

jueves, 21 de enero de 2010

¿nuevos faraones?

El ser rico y demostrarlo con construcciones que despiertan admiración, que superan los retos conocidos, que derrochan imaginación, que hacen notorio a propios y extraños quien está en y donde está el poder, en las que no se mira el coste, en las que se usa mano de obra barata del sur o del este, era para mí hasta hace poco, cosa de faraones.

Al tiempo propiciando desarrollo: nuevas tecnologías, nuevas soluciones, avances al fin del conocimiento que transforma realidades. Mejora de las condiciones de vida a costa del trabajo esclavizado de muchos que, no lo sé, pero muy probablemente, no tienen otro modo de subsistir.

Tengo recursos, puedo comprar ¿todo?, vienen a mí pobres y ricos, soy la referencia, ofrezco también placeres variados, lugares exclusivos, objetos de admiración. ¡Tengo energía!, la uso, la derrocho, puedo esquiar a 50ºC, ¿dos?, no hombre ,no, cinco carriles, doblo la apuesta, ¿poca playa?, la quintuplico. Si no soy dios, lo parece. Los faraones no lo dudaban.

Ya está claro, ¿no? Ved la foto por si acaso. Es la Burj Khalifa* con el reflejo del sol poniente, no es pan de oro, aunque hubiera podido serlo.

Efectivamente allí vamos todos unos, vietnamitas, malayos, filipinos, hindúes, paquistaníes, tailandeses, jordanos, libaneses,... a trabajar en las obras o en los servicios; otros, usamericanos y europeos a trabajar con corbata o traje de verano ¡que hace mucho calor! en los negocios, la banca, la ingeniería, el diseño, la universidad,..., a intentar estar en el ¿centro del nuevo mundo?

Al fin, como en casi todo, mezcla de sensaciones, y algo de contradiciones.

*Burj Khalifa es la denominación que, el día de la inauguración y sorpresivamente, se dio a la que venía siendo conocida como Burj Dubai. Explican que el amor y la admiración que sienten los ciudadanos de Dubai por el emir de Abu Dhabi, Khalifa bin Zayed Al Nayhan, ha movido al emir de Dubai a poner finalmente su nombre a la torre. Hay otras versiones.

viernes, 1 de enero de 2010

¡vaya con la eficiencia!

Me exaspera el discurso académico que pone en la eficiencia la única referencia de valor para cualquier tipo de actuaciones políticas, económicas u organizativas. Todo aquello que no es eficiente, o sea, cuenta de resultados positiva, debe ser corregido y, además, sólo hay una vía de correción: la gestión privada. La gestión privada con una retahila de noes: no tiene vicios, no tiene ineficacias, no tiene servidumbres, y, además, ¿qué más le da al ciudadano quien le preste el servicio correspondiente, la administración o una empresa contratada por la administración, eso sí, si es eficente.

Me exaspera también la actitud de parte de algunos responsables de la administración que consideran, no sé cómo decirlo, ¿que yo pacto lo que sea pero no quiero líos? ¿que el presupuesto no es mi problema? ¿que esto ya estaba así y no soy yo quien se va a meter a gobernarlo? Y también de un tipo de trabajadores que un día accedieron a la función pública, funcionarios o laborales, en concurso o en oposición, y eso ya se transforma en algo así como, si yo ya vengo casi todos los días al trabajo ¿qué más quieren?. Todos ellos dan cancha y argumentos a los defensores de la eficiencia como único valor de referencia.

Los académicos de la eficencia aplican este filtro a todos los servicios públicos, pero especialmente a la sanidad. Es el estandarte. Múltiples argumentos: ¡has visto cómo ha crecido el número de pólizas en en los seguros privados!¡ahí están los mejores médicos!¡cada vez se deriva más atención desde la pública a la privada, por algo será! y así...; eso sí, desde el discurso académico, desde la ciencia, desde la cátedra, sin descalificar, con elegancia, advirtiendo sobre los demagogos (RAE; demagogia: degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder), sobre los advenedizos, sin mostrar posición política, ¡cuidado con la ideología, te puede confundir!

Está claro que ante la salud perdemos toda capacidad de discernimiento y por eso es un campo abonado para sembrar todo tipo, ahora sí, de demagogias. Manejar el miedo en el entorno personal siempre ha sido eficiente : ¡la mejor atención para tí y tus hijos! ¡esto es así en los EEUU, lo más avanzado!

¡¡¡Pero me he convencido!!! ¡¡¡Hay que hacer la sanidad y los demás servicios públicos (educativos, de transporte, asistenciales, de seguridad...) eficientes!!! Eso sí, vamos a ponernos de acuerdo sobre qué ponemos en el polinomio de la eficiencia; vamos a ponermos de acuerdo sobre todas las variables -no sólo el coste- y sus coeficientes, y ¡sobre todo! qué valor le damos a la constante solidaridad. Solidaridad y eficiencia no pueden estar enfrentadas; es más, pienso que sólo cuando funciona la solidaridad puede hablarse de eficiencia.

Bueno, para esto da una sobremesa de día de año nuevo.

Sed, si queréis, solidarios y eficientes en 2010.