¡Qué poco le gustaba el servicio en Carabanchel!; sin embargo nosotros contentos, dormíamos en la cama grande con la madre.
Farol con dos pitos de postre, "quiero" dijo el otro, ¿cómo haces eso, papá?, "me las ha visto" respondió.
Maquinita para liar cigarrillos para ocupar las tardes de prejubilación; suerte para mí que encontraba un pequeño almacén de cigarrillos ¡gratis!
"Es que los terceros puntos y siguientes se cuentan diez; olvídate de que si quince que si treinta, se trata de hacer dos más que el otro y al menos cuatro" "Pues no hay quien lo entienda, hijo"
Sopas de letras.
Acelgas cocidas con poco aliño por el azúcar.
Aquel presidente del gobierno al que increpaba incompresiblemente para nosotros; pero ya supimos que una tarde de nevada les hizo hacer guardia en la calle. ¡Con lo bien que se estaba en la potería jugando a la escoba!
"Ahí hay un chaval que le puede rellenar el impreso; ¡y dele usted una propina!" Dos mañanas en el instituto de San Blas que me financiaron un par de meses.
¡Veinticinco divisiones para mañana! Todos en casa a hacer divisiones, él con más dificultad que ninguno.
"Vente conmigo; vamos a cobrar los recibos de La Voz de Madrid" Me sentía mayor.
Almireces de Guadalupe para las novias de los hijos, como recuerdo de su último viaje a la boda de Félix.
¿Qué hora es?; las once; ¿de la mañana o de la noche? Primer aviso de un final cercano.
Pasan ligeramente de diez los recuerdos de veintiun años; ¡y he repasado! ¡Seguro que él tendría más! Los padres siempre pasan más desapercibidos para los hijos. Los hijos están, y cada vez más, en el recuerdo de los padres. Hoy me viene al recuerdo al leer cómo mi hermano le decía a un amigo egipcio que va a hacer treinta y cuatro años que murió.
Supe ya muy tarde, cuando ya no estaba, que tras volver del servicio algunas ocasiones iba a cortar leña.
Gracias por compartir estos recuerdos :)
ResponderEliminarEn el fondo eres un sentimental. Tu padre era una bellísima persona.
ResponderEliminarjo... espero yo tambien poder recordar dentro de muchos años mis chantajes de hija en Torrevieja en esa copa del rey que nos fuimos los dos, esas mañanas de domingo en el hyde park cuando siempre me ganabas al 21, por ejemplo, y esa capacidad para emocionarnos con tus palabras
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