Fotografía: Miguel Ángel Hervás

Fotografía: Miguel Ángel Hervás

lunes, 25 de abril de 2011

Las aliagas estaban en flor

Y de un amarillo intenso y brillante. Quizá sea un localismo, textos documentados se refieren a esta planta conocida por sus pinchos y su fácil arder como aulagas, pero en Balbacil nos entendemos.

También el verde era brillante, quizá fruto de la lluvia, con el brillo del cereal no el del girasol naciente -este año toca trigo, no pipas.

Y el cielo, cuando se dejaba ver, azul sin filtros de gases de ciudad.

Las nubes blancas y negras, blancas como las flores de los endrinos, algunos con tamaño de árbol, y negras como la noche desde la Soledad en una semana santa sin luna por la borrasca.

Y dos florecillas intensamente rojas, nuevas para mí en la biodiversidad balbacileña, y otras moradas, y el verde pálido de los brotes de los quejigos que invaden el sabinar de verde oscuro perenne, y el verde con manchas de las ranas sobresaltadas que saltan a nuestro paso, y el verde húmedo del musgo y el de las siemprevivas que componen los paisajes en miniatura importados del Japón, feng lui les dicen.

Y también gris, de la lluvia y de la ceniza, y blanco y azulgrana del segundo de los cuatro, y más blanco y negro del perro apasionado y rendido a los encantos de la morena, como decía la abuela Pepita.

Y capuchones azules y verdes y los claveles rosas de una virgen envuelta en plástico transparente sujeto con cinta marrón; el negro de las morcillas, el rojo de los chorizos, el rosa de las longanizas en perfecta mezcla con el negro, el rojo y el gris de las ascuas.

Han faltado los cielos rosas y naranjas de las puestas de sol. Esperaremos al verano.

viernes, 15 de abril de 2011

Sol y nieblas

¡Camino de Toledo con sol y nieblas a mediados de abril! Quizá sea un reflejo de ayer, 14 de abril, que fue un día largo, intenso, con soles y nieblas, o tormentas, o tormentos.

Algunos soles. Era un día de aniversarios. Uno el intento con mucha buena voluntad y poco acierto -no es mía la expresión pero participo de ella- de modernizar España a través de la ilustración. Otro, el 25 aniversario de la actual Ley de la Ciencia -que pronto será de la ciencia, la tecnología y la innovación- que está posibilitando que no sean sólo ellos los que inventen.

Más soles. Toledo asoció ayer también su nombre a la innovación, a la ciencia, a la investigación y con ellas a la búsqueda de las mejores soluciones para los retos sociales: las personas y el medio ambiente.

También supe de una oferta de empleo estable, del ok al inicio de tareas de investigación -con permiso de la comisión de ética del 26- y para cerrar el día pude hablar un par de minutos de un hombre bueno que se jubilaba.

Y claro también las nubes negras, por mucho que se tiñan el pelo, que presagian tormentas y tormentos. ¿Cómo se puede ser tan miserable? ¿Cómo se puede poner en el mismo saco a quien lleva liderando con discrección el mayor periodo de desarticulación de la banda terrorista y a un terrorista que celebra que sale de la carcel tras 30 años? Sólo quien ve cerca el fin de su periplo político puede perder los nervios y el sentido de esta manera.

Más tormentos. Nos traslada, quien nos da quepensar, la información del crecimiento del número de pobres a velocidades de vértigo en zonas del Mediterráneo ya muy castigadas. Me entero de las estrategias de los controladores israelitas de fronteras para con los cooperantes con los palestinos -y esto hace que me sienta un poco más orgullosos de los míos.

También que el compañero de pupitre de aquél que Juanjo Millás retrató a la perfección en la columna titulada "El hombre", -otro que ha perdido el norte, y los demás puntos cardinales, que, eso sí, ha mejorado mucho su inglés, y que ya no habla el español con acento tejano de película-, digo ese compañero de pupitre que gana más de 8 millones al año, promueve el despido de 5000 trabajadores.

Como en la carretera, disfrutemos del sol y tengamos cuidado y mucha atención con las nieblas. ¡Y que pasen pronto!

domingo, 3 de abril de 2011

La tabla del raso

Las tablas del Bullaque o sus afluentes tienen en ocasiones entornos para sábados de tortilla y filetes empanados. En el Pueblo Nuevo está la tabla del raso, espacio preparado con barbacoas, contenedores y mesas y rodeado de un pequeño bosque en el que hay esparragos y en el que algunos van a buscarlos y otros a coger.

El sábado el maestro tuvo alumnos. No sabemos bien quien disfrutó más.