Fotografía: Miguel Ángel Hervás

Fotografía: Miguel Ángel Hervás

viernes, 22 de enero de 2010

lealtad y confianza

Un equipo necesita un líder. El líder necesita colaboradores. En algún momento algunos, o casi todos, los colaboradores quieren ser líderes. En ocasiones se quiere liderar sin haber empezado a colaborar. Los grupos son entes vivos, cambiantes con el tiempo, nidos de ambiciones -necesarias para el desarollo del grupo y de los individuos-, cunas de envidias.

Un grupo tiene una vida interna que necesita ser orientada, gestionada, dirigida porque aunque todo el mundo está de acuerdo en que lo mejor es colaborar, trabajar en equipo, mantener las relaciones, el respeto al conocimiento,...la realidad es otra. Hay quien casi desde el primer día considera que "estos carrozas que me van a enseñar a mí" o quien estima "con lo que me debe, ¿cómo plantea esto? o quien valora que "ya estamos con las predilecciones" o "cómo ha/se ha liado al/con el jefe".

La naturaleza, o la entropía, de los equipos hace que no pueda dejarse la evolución al albur de las iniciativas individuales; se necesita dirección; ya saben los físicos, y los químicos, que hace falta proporcionar energía al sistema para vencer el término entrópico, o tendencia natural al desorden. Y la energía se consigue/o puede conseguirse con dos variantes/virtudes/actitudes: lealtad y confianza.

Lealtad significa no jugar con dos barajas, no segar hierba debajo de los pies, plantear con claridad los problemas, las dudas y las opiniones.

Confianza es trasladar responsabilidades -crecientes con el incremento de experiencia-, compartir éxitos, permitir liderazgos en parcelas, no tener que saberlo todo.

Lealtad es camino desde los colaboradores al líder, aunque también hay lealtad desde el líder hacia el equipo; tampoco puedes jugarse con dos barajas desde la posición primera, ni aplicar criterios de promoción distintos al mérito, ni aprovecharse de la lealtad de los demás.

Confianza es camino desde el líder a los colaboradores, aunque también hay confianza desde el equipo hacia al líder; tampoco se puede estar con la escopeta cargada, dudar de cada decisión, cuestionar por sistema, tener todsa las explicaciones.

Cuando se ve que estas actitudes de doble doble sentido fallan, hay que ponerse una vez colorao
y no cien amarillo, y cortar; aunque tampoco pasa nada por ponerse unas cuantas veces amarillo -que hay que ver cómo te pones!-

Si eres ser líder, dirige, organiza, confía y analiza, busca tu espacio, busca tus colaboradores, cuídalos, hazles hueco según vayan creciendo. Si estás en un equipo, trabaja, sé leal, ayuda al éxito colectivo -también será el tuyo-, conoce la historia anterior, no creas que todo empezó cuando llegaste, y cuando quieras ser líder, plantéalo y ve a la casilla 1.

Lealtad y confianza son imprescindibles, luego hay también cosas que ayudan.

También vale para lideresas.

1 comentario:

  1. Ciertamente Enrique, un artículo muy ilustrativo sobre el funcionamiento ideal de un equipo, sobre la humildad, y por supuesto sobre la lealtad y la confianza.
    Lástima que la ley de la entropía es inexorable, pero igualmente una entalpía que intercambia la "energía" de unos a otros miembros es ejemplar.
    Un saludo.

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