Fotografía: Miguel Ángel Hervás

Fotografía: Miguel Ángel Hervás

viernes, 29 de octubre de 2010

mañanas de Albacete

No era fácil imaginar allá por 1987 que el nuevo becario de Historia, recién llegado de Albacete a una Facultad recién creada, con una beca para hacer la tesis financiada en la primera convocatoria que el gobierno regional hizo, buscando en su nueva universidad el contacto para no depender de la universidad vecina, digo que no era fácil de imaginar que hoy, entre otras cosas, coordine, bueno co-coordine si así puede decirse, las contribuciones de profesores chilenos, alemanes, franceses, italianos y españoles sobre las claves internacionales de la transición española.

Tampoco era fácil imaginar que uno de sus alumnos, licenciado en Castilla-La Mancha, doctor por Castilla-La Mancha, tras dos años en Londres y actualmente contratado en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pudiera ilustrarnos y hacernos ver aquello que de alguna manera difusa sabíamos y que experimentamos en nuestras vidas sobre la “diplomacia pública” de los americanos, de los usamericanos, -que americanos son todos-

“Diplomacia pública”, curioso término para indicar esa mezcla de propaganda y propaganda y propaganda, con algunas dosis de colaboración y de apoyo para salir de la noche oscura de aquél que tardo mil años en morirse, de aquél y de sus promotores. Había que vencer los resquemores de la guerra de Cuba, con marilines, con rintintines, con el séptimo de caballería, con el chicle y la cocacola. Creo que lo consiguieron aunque algunos mantuvieron/mantenimos posiciones irreductibles; luego comprendimos que, como siempre “quien no distingue, confunde”. Ya lo dice Alejandro Sanz, no es lo mismo, no es lo mismo el de las petroleras que el de las renovables, no es lo mismo Massachusetts que Arkansas.

Pero volvamos a Albacete. ¡qué mañana tan ilustrativa! ¡qué satisfactorio comprobar –ver con mis propios ojos–, ¡¡curiosa expresión!!, cómo la apuesta (¿ensoñación quijotesca?) de crear una universidad era posible ¡y bueno!

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