Fotografía: Miguel Ángel Hervás

Fotografía: Miguel Ángel Hervás

martes, 12 de octubre de 2010

the ham bridge, o así

¡¡He cambiado la foto!! Florencia es bonita pero, mientras me pasa Miguel la espléndida foto de Balbacil, he puesto este cielo de poniente del 10 de octubre, de regreso de la cueva del Mingo, mucho más "a juego" con la temática principal y la identificación de este espacio de recuerdos, lejanos o inmediatos, y alguna opinión y algún desahogo. Gracias por "oirme".

La foto en el regreso de un paseo largo -se echó la noche- entre amenazas de lluvia totalmente desacompasadas de las previsiones de los meteorólogos: el pozo de la Vega -como el de campa Torres; las Casas -sabinas con tronco y hierba al pie con parideras que mantienen -¿durante cuánto tiempo?- una arquitectura tradicional para gozo de estudiosos que almacenan, y conservan, su imagen; la cueva del Mingo -ni cueva ni ná- pequeña cárcava al pie de los areneros del, hasta ahora, robledal de Turmiel ya que hemos aprendido que tanto los robles de Clares como los de Turmiel son quejigos. En una zona dominada por sabinas y enebros, un roble puede ser muchas cosas; pero en la descubierta identificamos sauces -no llorones- al pie del arroyo de Valdeclares -humilde aportación intermitente al Tajo, ¡un pino!, también encinas y los clásicos álamos negros de la plaza, el horno y el juego pelota. La última etapa del paseo, la fuente del Collado, demasiado oscuro para reintentar la búsqueda de setas -exitosa por la mañana, ¡una docena!- permitió conseguir las fotos.

Pero empezamos el día anterior comprando y comiendo en Molina; en la compra no podían faltar las longanizas, la visita a la frutería de Mohamed -un poquito de borraja- los mejillones del Vivó, y algunas cosas más...por si había poca comida!!! La comida, donde recomendó Isidro -¡pero cómo no te acordabas de que era una marisquería! eso sí, como decías, intensamente decorada al modo que se definen algunos estilos culinarios: mar y tierra-, el menú también mar y tierra: mejllones, gambas, zamburiñas, perdiz y codillo. Increible Molina.

Fue allí, esperando para la mesa, donde descubrimos que se ha rebautizado al patrón de Balbacil como ¡Cristo de la Inspiración! La imagen del llavero muestra un cristo con el pecho hinchado y el vientre hundido -como todos los crucificados, ¿será por esto o por la ola de laicismo que nos invade?

Puestos a rebautizar, ni el pilar, ni la hispanidad, ¡¡el puente del jamón!!

Por lo demás, lo habitual, algún saludo, alguna partida, ¡más madera! a la estufa, paseo a los molinos, muchas risas; también un descubrimiento, los excelentes tomates de Claudio; algunas constataciones, no hay jamón que se resista al Boti, la fama del queso de Hontanar; sólo una decepción, ¡no pudimos ver el pijama de Hello Kitty!, hay quien no se atrevió a dar la luz para no sucumbir a la tentación.

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