Fotografía: Miguel Ángel Hervás

Fotografía: Miguel Ángel Hervás

viernes, 18 de febrero de 2011

riesgo de morosidad

Veo en el blog de un amigo que hace ya 4 semanas que no escribo. También que otro a los que sigue lleva 2 meses. Visto que existe la posibilidad de saltar a otra escala de morosos de la escritura, me animo.

No he escrito aquí pero he escrito en otros sitios, y he pensado, y he hablado y escuchado. He escrito del extraordinario esfuerzo inversor de Castilla La Mancha en universidad y ciencia, de como en 25 años se ha pasado de 5000 alumnos/año a casi 30.000, de redondear al 0,1% la cifra que mide la inversión en investigación a poder redondearla al 0,7%, y de que este esfuerzo tiene su liderazgo.

He pensado en que estamos en tiempos en que es necesario explicar evidencias, en que hay quien juega a salvar la ropa sin ni siquiera nadar, en quien si pudiera jugar con tres barajas lo haría aunque ya juegue con dos, y en que esta tormenta hay quien juega claro, limpio y transparente, y quien nada aunque procure no perder ojo a la ropa y quien no se cansa, o no lo demuestra, en hacer pedagogía aún sobre cosas evidentes.

He hablado de programas de gobierno, de nuevas iniciativas, nuevas empresas, para dentro de pocos meses, de mi incapacidad para comprender la frialdad, no sé si también el desprecio, con que algun@s amigos nos tratan como región; también de divulgación científica, de nuevos títulos, de cómo se crea una necesidad y se pretende ganar dinero con ella. A veces he hablado entre manteles, o ante micrófonos, o perfectamente situados, cada uno en su lado, en mesas de trabajo.

He escuchado nuevas ideas, propuestas, de todo, desde el qué hay de lo mío hasta las que surgen del entusiasmo y la confianza; he sentido al emoción en las palabras de quien recuerda un pasado de 100 años de libertad (o de camino para ella); he escuchado sufrimientos de personas cercanas y queridas y he percibido cómo sentimientos encontrados luchan y no sabemos el veredicto.

Y todo esto con alguna cena, pasión en las gradas, el mediterráneo en Barcelona, sintiendo el "tot el camp" (corregido tras la precisón de un culé), y con todo lo cotidiano para equilibrar. O sea, viviendo.

3 comentarios:

  1. Hay otra actitud "peligrosa", la de quien ni nada ni salva la ropa (aunque luego bien que hablan), esos pasivos que, por seguir el hilo de tu texto, NO VIVEN.
    Me gusta tu entrada.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Es "Tot el camp" no "Tots al camp". Por hacerte una precisión. Como se nota que eres del Madrid y no te sabes la letra.

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