"Estarían bien unas rosas rojas" dijo, sin más explicaciones. Comprendí de inmediato que entre tanto clavel, centros y ramos con bonitas y menos clásicas flores, esas rosas representarían el hilo que recorre y trenza con otros hilos la historia de lucha por la igualdad y la libertad que pasa de generación en generación.
Me alegró que, entre tantos elementos que pudieran estar presentes en el entorno del fin de la vida, junto con la evidencia de la pena sobresaliera el pensamiento, la ideología.
Puede parecer injusto que pongamos más atención en unas personas más que en otras, cuando las segundas son las que nos atienden más, más nos cuidan, más bregan con nosotros. Quizá sea porque el corazón tiene razones que la razón no comprende (¿será esto transliteración?) y los primeros recuerdos de la relación entre abuelos y nietos marcan para siempre una diferencia. Un beso para todas las "segundas" personas
Compramos las rosas rojas y se unieron a la tierra, de una en una, por distintas manos, seguro que con pensamientos distintos, pero todos ellos buenos, emocionados y emocionantes.
Toda vida es poliédrica, con múltiples facetas; yo me quedo con el pundonor, con la lucha por valerse por uno mismo, sin abandonarse, hasta que el cuerpo no pudo más.
:) Emocionante papá, como siempre, quizás un pelin mas
ResponderEliminarSí, muy emocionante. Mucho. Y muy sentido. Bellísima entrada... Cuando las cosas salen directamente del corazón. Mi abrazo para ti y tu familia.
ResponderEliminarSi :-)
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