Fotografía: Miguel Ángel Hervás

Fotografía: Miguel Ángel Hervás

domingo, 20 de febrero de 2011

El ejemplo manchego

Hace unos días alguien antetitulaba con el título que escojo hoy una referencia un tanto crítica al desarrollo de la universidad en Castilla-La Mancha, distinguiéndolo de otros crecimientos efectuados en otros territorios que parecen tener patente de turco. Hoy, el día después de la fulgurante presencia de quien pretende gobernarnos (no sé si este verbo define bien lo que pretende), hoy más que nunca conviene saber qué ocurre en esta tierra. Por eso traslado aquí un texto, con más datos de los habitual, que explica parte de lo que se ha hecho en Castilla-La Mancha, y por quien.

La creación de la Universidad de Castilla-La Mancha y de una amplia red de Residencias Universitarias, financiadas y subvencionadas por los presupuestos regionales, ha permitido que cerca de 30.000 jóvenes de la región ocupen las aulas universitarias cada año. En esta Comunidad Autónoma se creó la universidad regional en 1985, en ese momento estudiaban en esta tierra poco más de 5.000 personas. Las administraciones locales, lideradas por la administración autonómica, trabajan pues para mejorar la formación de los ciudadanos y también para posibilitar que la existencia de centros universitarios y el personal docente e investigador presente en ellos haga posible el desarrollo de centros de investigación, centros tecnológicos y empresas que necesitan una presencia cercana de la universidad, o que surgen de ella misma.

Y se nota en todo. En 1985, año de creación de la universidad, el gasto en investigación y desarrollo, según el Instituto Nacional de Estadística, representaba el 0,1% del producto interior bruto. La última cifra oficial, de 2009, lo sitúa en el 0,68; valor bajo respecto al nacional pero que significa una evolución extraordinaria. Desde 2004 a 2009 la tendencia de crecimiento es superior a la española, que no ha sido poco importante, y en los años 2007 y 2008 la tasa de crecimiento de la inversión en I+D en Castilla-La Mancha triplicó y duplicó, respectivamente, la nacional. Aquí, como también indica el informe “La Universidad en cifras” de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, el papel de la universidad es muy importante, situándose por encima de la media nacional en varios indicadores, entre ellos los fondos por investigador obtenidos en concurrencia competitiva.

Esto en Castilla-La Mancha lo estamos consiguiendo con un esfuerzo considerable. El informe citado permite comprobar cómo esta comunidad autónoma, en relación a su renta per cápita, es la primera en España en financiación por estudiante y la cuarta, tras País Vasco, Navarra y Cantabria, en cifras absolutas.

Además, y en cómputo región, con la salvedad de que las estadísticas no recogen los alumnos matriculados en los centros de Guadalajara en los datos de la comunidad autónoma, en Castilla-La Mancha en el curso 2008-09 el 90,86% de los alumnos provienen de la región. La media española es 87,41%. Las comunidades autónomas: Andalucía, Asturias, Islas Baleares, Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura y Galicia superan esta media nacional, y de ellas Asturias, Canarias, Cataluña, Extremadura y Galicia superan el porcentaje de Castilla-La Mancha. Es interesante señalar que desde el curso que comenzó el año 2000 al curso que lo hizo en 2008 en Castilla-La Mancha el número de alumnos procedentes de fuera de la comunidad autónoma creció en 4,65 puntos porcentuales mientras que este descenso en cómputo nacional fue del 3,79%. Estos datos muestran un comportamiento de la demanda estudiantil en Castilla-La Mancha homogéneo con el sistema nacional y una suave tendencia, ligeramente superior a la media nacional, de atracción de estudiantes de otras comunidades autónomas.

Valorar el resultado de la inversión en universidad, no sin ignorar la consideración de la necesidad de la eficiencia en el gasto público, implica desarrollar un polinomio en el que sumen, al menos, formación, investigación, fijación de la población, retención y atracción de talento y desarrollo económico inducido. Considerando todas estas variables, Castilla-La Mancha ha trabajado mucho y bien en universidad. La apuesta estratégica que supuso la creación de la universidad allá por 1985, con una intensa dedicación del primer gobierno autonómico de Castilla-La Mancha y en él del actual presidente Barreda, está dando frutos excelentes, ejemplificando del mejor modo posible la recomendación quijotesca de “hacer de la necesidad, virtud”.


Nadie piense que esto no tiene marcha atrás, depende de quien esté al cargo.

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