Cuando escribes, como en este blog, y firmas con sólo tu nombre y apellidos puedes hacer las afirmaciones que te plazcan; y los lectores, si los hay, entenderán que eres tú, con la credibilidad que tu nombre de, sin más aparejos, aparatos o diplomas, quien afirma lo que afirmes.
Si tras tu nombre indicas cuál es tu posición laboral o académica, o tu responsabilidad administrativa o política, entonces, aunque puedes seguir haciendo las afirmaciones que te plazcan, tienes obligaciones. Obligación de no confundir, de no dejar confundirse, de no propiciar el error, de documentar los datos, de documentarte adecuadamente.
Un matiz más. Si la precisión de tu actividad es responsabilidad política, quien te lea ya leerá entre líneas o directamente cuestionará tus afirmaciones; ahora bien si hablas ex cátedra, desde la academia o, from a british university, of course, y no explicas por qué haces determinadas afirmaciones estás facilitando el error, sea o no tu intención.
Hace muchos años había personas que para dar solidez y garantía de veracidad a sus afirmaciones decían "lo he oido en la radio" o mejor aún "lo ha dicho el parte"; y esto, siendo personas sencillas con poca formación académica puede entenderse; cuando esto se produce ahora con expresiones tipo "lo dice fulanito" "lo ha publicado la prensa" y se dice por personas cualificadas, aunque puede explicarse, es más difícil de entender.
En todo caso hay relaciones que no necesitan entenderse, son.
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